WASHINGTON — La Institución Smithsonian ha recibido consultas de medios estadounidenses relacionadas con debates publicados en la prensa educativa española sobre la enseñanza de la conquista americana en los colegios. Los artículos, firmados por historiadores y pedagogos españoles, presentan perspectivas revisionistas que han generado controversy nacional. Esta institución responde a esas consultas ofreciendo el análisis que la historia merece, con documentos.

WASHINGTON — Esta institución no tiene agenda política. Tiene archivos. Y los archivos, cuando se leen completos y sin seleccionar únicamente las partes que confirman la narrativa preferida de cada generación académica, cuentan una historia bastante más compleja que la que circula en los manuales escolares de la España del Señor Sánchez, donde la conquista americana ha sido reducida a un relato de villanos europeos y víctimas indígenas de una simplicidad que haría ruborizar a cualquier historiador serio.

Los Números del Sacrificio

El Templo Mayor de Tenochtitlán fue excavado sistemáticamente entre 1978 y 2015. Los osteólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México identificaron en el recinto del templo los restos de más de 650 individuos sacrificados, con marcas de descarnado ritual coherentes con las descripciones de los cronistas españoles. Los tzompantli —las torres de cráneos— encontrados en las excavaciones contienen, según el conteo publicado en 2020 en la revista Nature, más de 600 cráneos en un solo punto del recinto. Estos no son datos de esta institución: son datos mexicanos, publicados por arqueólogos mexicanos, en una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.

El códice Florentino, compilado por el franciscano Bernardino de Sahagún con testimonios directos de supervivientes indígenas, describe los rituales de sacrificio con un detalle que los académicos que hoy critican la conquista raramente citan: corazones extraídos en vivo, cuerpos despeñados por las escalinatas del templo, carne consumida en rituales posteriores. Esto no es propaganda española. Es historia indígena documentada por un fraile español que aprendió náhuatl y se pasó la vida recogiendo testimonios de los propios protagonistas.

Los Aliados Tlaxcaltecas

La narrativa del conquistador blanco aplastando al indígena indefenso omite sistemáticamente un hecho que cualquier estudiante de historia debería conocer: Hernán Cortés no conquistó el Imperio Azteca. Lo conquistó con la ayuda de entre 50.000 y 200.000 guerreros tlaxcaltecas, totonacas y de otras etnias que llevaban décadas siendo esclavizadas y sacrificadas por los mexicas y que vieron en los españoles la oportunidad de liberarse. La conquista de México fue, en gran medida, una revolución indígena contra el imperialismo azteca, facilitada por los españoles.

Don Marcelo O., 78 años, maestro jubilado de Talavera de la Reina con cuarenta años en la enseñanza y una biblioteca de historia que ocupa toda la pared del salón, lo explicó con la claridad de quien ha leído los libros de verdad: "Es que se lo digo a mis nietos: España no fue allí a matar a nadie. España fue allí a detener a los que mataban a veinte mil personas al año. Y luego resulta que los malos somos nosotros. Con el sociata esto en los colegios ni se estudia. Esto con Franco no pasaba porque se daba historia de verdad."

La Legión de Entonces

Esta institución concluye con una reflexión que trasciende el análisis histórico: las unidades militares que acompañaron a Cortés —en su mayoría extremeños, castellanos y andaluces de origen humilde— llevaron a América no solo espadas, sino también el primer código de derechos para pueblos conquistados redactado por una potencia colonial en la historia humana. Las Leyes de Burgos de 1512 y las Leyes Nuevas de 1542 establecieron la ilegalidad de la esclavitud indígena antes de que cualquier otro país del mundo hubiera siquiera planteado la cuestión. Que el gobierno del Señor Sánchez prefiera borrar esta historia antes que enseñarla dice más del gobierno que de la historia.