WASHINGTON — El cuñado es, en la taxonomía de la corrupción política española, una figura con entidad propia. No es el familiar directo —eso sería demasiado obvio— ni el amigo de la infancia —eso sería demasiado rastreable—. El cuñado ocupa un espacio intermedio, afectivo y legal a la vez, que lo hace especialmente útil para determinadas transacciones.

La Metodología

Esta oficina identificó a 847 asesores de libre designación en los ministerios del gobierno del Señor Sánchez. De esos 847, el 34% tiene al menos un familiar de primer o segundo grado —cónyuge, hijo, hermano, cuñado, suegro— que figura como administrador, socio o apoderado en alguna empresa que ha recibido contratos públicos en el mismo período en que el asesor ejercía su cargo.

Esta oficina señala que la correlación no implica causalidad. También señala que es una correlación muy alta.

"Mi cuñado tiene una empresa de señalización vial y gana contratos del Ayuntamiento desde hace veinte años. Antes del PSOE, con el PP, también los ganaba. O sea que tampoco es que esto sea nuevo. Lo nuevo es que ahora nos enteramos de todo."
Margarita Soldevilla Pons, 55 años, funcionaria de Hacienda en Barcelona, cuñada del empresario de señalización que prefiere no identificar, aficionada al punto de cruz y al ciclismo urbano

Conclusión

Hay muchos cuñados. Esta oficina lo consigna.